Anafilaxia y Shock Anafiláctico todo lo que deberías saber
Alejandro Gómez MD EMT (Emergency Hacks)
Introducción y Definiciones Clave
La anafilaxia constituye una emergencia médica de carácter crítico,
representando una reacción de hipersensibilidad sistémica, grave y de
instauración rápida que puede comprometer la vida del paciente. Su
reconocimiento y tratamiento inmediatos son necesarios, particularmente en los
entornos de atención prehospitalaria y servicios de urgencias, donde la
velocidad de actuación impacta directamente en el pronóstico. La incidencia
reportada de anafilaxia, especialmente la inducida por alimentos y fármacos,
parece estar en aumento, haciendo hincapié de su creciente relevancia clínica.
Definición de Anafilaxia
Organizaciones internacionales líderes en alergia e inmunología han
establecido definiciones consensuadas. La Organización Mundial de Alergia (WAO)
y la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI) definen la
anafilaxia como una "reacción de hipersensibilidad generalizada o
sistémica grave, que amenaza la vida del paciente". Por su parte, la
Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología (AAAAI) y el Instituto
Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) la describen, desde una
perspectiva clínica, como un síndrome complejo y potencialmente fatal,
caracterizado por un inicio rápido y manifestaciones que involucran la piel,
las mucosas o ambas, asociado generalmente a compromiso respiratorio,
circulatorio o ambos. Esta última definición enfatiza la liberación abrupta de
mediadores químicos desde mastocitos y basófilos y su acción multisistémica
(cutánea, gastrointestinal, respiratoria, cardiovascular). Aunque las
definiciones convergen en la gravedad y el carácter sistémico, se observa un
matiz: WAO/EAACI enfatizan el resultado clínico (amenaza vital), mientras que
AAAAI/NIAID se centran más en el mecanismo subyacente (liberación de
mediadores) y la presentación sindrómica.
Definición de Shock Anafiláctico
El shock anafiláctico representa la manifestación cardiovascular más
grave de la anafilaxia. Se caracteriza por una hipotensión profunda, resultado
de la vasodilatación sistémica y el aumento de la permeabilidad vascular con
extravasación de líquidos, conduciendo a hipoperfusión tisular y disfunción
orgánica. Es crucial entender que el shock anafiláctico no es una entidad
separada, sino la progresión de la anafilaxia hacia el extremo más severo del
espectro de compromiso cardiovascular.
Confundir
anafilaxia con shock anafiláctico no es solo un error semántico, sino clínico y
potencialmente fatal. La anafilaxia representa un
espectro que puede iniciar con síntomas cutáneos y respiratorios leves y
evolucionar rápidamente hacia un shock profundo con colapso hemodinámico.
Subestimar una anafilaxia temprana por no identificar signos precoces o no comprender
su potencial progresión puede retrasar la administración de adrenalina, lo que
incrementa dramáticamente el riesgo de muerte. Entender que el shock
anafiláctico no es una entidad distinta, sino la forma más crítica de anafilaxia
es esencial para una intervención oportuna y eficaz.
Anafilaxia Inmunológica vs. No Inmunológica
Actualmente, el término "anafilaxia" se utiliza para describir
la reacción clínica independientemente de si el mecanismo subyacente es
inmunológico (mediado por anticuerpos, principalmente IgE) o no inmunológico.
Históricamente, las reacciones no mediadas por IgE, que implican la activación
directa de mastocitos o vías como el complemento, se denominaban
"reacciones anafilactoides" o "pseudoanafilaxia". Aunque
estos términos aún pueden encontrarse en la literatura, las guías actuales
prefieren el uso de "anafilaxia no inmunológica" o simplemente
"anafilaxia", especificando el mecanismo si se conoce. Es fundamental
destacar que, a pesar de las diferencias en las vías de activación iniciales,
la presentación clínica y, crucialmente, el manejo de emergencia son idénticos
para ambos tipos de reacciones. La unificación terminológica bajo
"anafilaxia" simplifica el abordaje inicial en urgencias, permitiendo
priorizar el tratamiento del síndrome clínico potencialmente mortal sin
necesidad de conocer el mecanismo exacto de forma inmediata. Comprender el
mecanismo subyacente resulta clave para orientar la investigación etiológica y
diseñar estrategias de prevención a
largo plazo.
Relevancia en Urgencias y Atención Prehospitalaria
Dada la rapidez con la que la anafilaxia puede progresar hacia una
situación fatal, es esencial un alto índice de sospecha por parte de los
profesionales de urgencias y prehospitalarios. El reconocimiento temprano,
basado en criterios clínicos, y la instauración inmediata del tratamiento,
principalmente con adrenalina, son determinantes para el pronóstico. El
diagnóstico puede ser un desafío en ausencia de manifestaciones cutáneas claras
o en poblaciones específicas como los lactantes, donde los síntomas pueden ser
más sutiles.
Criterios Diagnósticos de la Anafilaxia
La presentación clínica de la anafilaxia puede ser muy variable, lo que
dificulta su reconocimiento. Por ello, se han desarrollado criterios clínicos
estandarizados para mejorar la precisión diagnóstica y asegurar un manejo
oportuno. Es importante reconocer que ningún criterio diagnóstico aislado o
prueba de laboratorio posee una sensibilidad y especificidad del 100% para la
anafilaxia.
Criterios NIAID/FAAN
Los criterios clínicos más ampliamente aceptados y validados fueron
desarrollados por el National Institute of Allergy and Infectious Diseases
(NIAID) y el Food Allergy and Anaphylaxis Network (FAAN). Estos
criterios establecen que la anafilaxia es altamente probable si se
cumple al menos uno de los tres escenarios clínicos siguientes:
Criterio 1: Inicio
agudo (minutos a varias horas) de un cuadro que afecta piel y/o mucosas (p.
ej., urticaria generalizada, prurito o eritema, edema de labios, lengua, úvula)
junto con al menos uno de los siguientes:
·
Compromiso
respiratorio (p. ej., disnea, sibilancias, broncoespasmo, estridor, disminución
del Flujo Espiratorio Máximo.
·
Disminución
de la presión arterial o síntomas asociados de disfunción orgánica (p. ej.,
hipotonía, síncope, incontinencia).
Criterio 2: Aparición rápida (minutos a varias horas) de dos o más de los
siguientes síntomas tras la exposición a un alérgeno potencial para ese
paciente:
·
Compromiso
de piel y/o mucosas.
·
Compromiso
respiratorio.
·
Hipotensión
o signos de hipoperfusión.
·
Síntomas
gastrointestinales persistentes (p. ej., dolor abdominal tipo cólico, vómitos).
Criterio 3: Hipotensión (minutos a varias horas) tras la exposición a un alérgeno
conocido para ese paciente:
·
Lactantes
y niños: Presión arterial sistólica (PAS) baja (específica para la edad) o
descenso >30% de la PAS basal*.
·
Adultos:
PAS < 90 mmHg o descenso >30% de la PAS basal.
* La PAS baja en niños se define como: <70 mmHg (1 mes a 1 año); <
(70 mmHg + [2 x edad en años]) (1 a 10 años); <90 mmHg (11 a 17 años).
Criterios Diagnósticos de Anafilaxia (NIAID/FAAN)
|
Criterio |
Condición |
Componentes Requeridos |
|
1 |
Inicio agudo (minutos-horas) de afectación Cutáneo-Mucosa
(urticaria generalizada, prurito, eritema, edema de labios/lengua/úvula) |
Y AL MENOS UNO de: - Compromiso
Respiratorio (disnea, sibilancias, estridor, ↓FEM, hipoxemia) - ↓TA o
Disfunción Orgánica (hipotonía, síncope, incontinencia) |
|
2 |
Aparición rápida (minutos-horas) tras exposición a Alérgeno
Potencial |
DOS O MÁS de los
siguientes: - Afectación Cutáneo-Mucosa
- Compromiso Respiratorio - ↓TA
o Disfunción Orgánica - Síntomas
GI Persistentes (dolor cólico, vómitos) |
|
3 |
↓TA (minutos-horas) tras exposición a Alérgeno Conocido |
Hipotensión Definida:
- Adultos: PAS <90 mmHg o ↓>30%
basal - Niños (11-17 años): PAS <90 mmHg o ↓>30% basal - Niños (1-10
años): PAS < (70 + [2 x edad]) mmHg o ↓>30% basal - Lactantes (1 mes-1 año): PAS <70 mmHg o
↓>30% basal |
Fisiopatología Detallada de la Anafilaxia
La anafilaxia ocurre cuando ciertas células del sistema inmune
(mastocitos y basófilos) se activan de forma súbita y masiva, liberando
sustancias químicas biológicamente muy activas. Estas sustancias, como la histamina,
causan efectos en muchos órganos a la vez: desde dificultad respiratoria e
hipotensión hasta urticaria, angioedema y síntomas digestivos y
gastrointestinales.
La causa más común es un mecanismo inmunológico mediado por IgE, típico
de las alergias. En este proceso, el cuerpo se sensibiliza previamente a un
alérgeno (como alimentos, medicamentos o picaduras), produce anticuerpos IgE y
los fija en mastocitos y basófilos. En una segunda exposición, el alérgeno
activa estas células, desencadenando la reacción.
Durante esta activación se liberan dos tipos de mediadores:
- Preformados
(ya almacenados), como histamina y triptasa, que actúan rápidamente.
- Neoformados
(sintetizados tras la activación), como leucotrienos, prostaglandinas,
citocinas y el factor activador de plaquetas (PAF), que prolongan e
intensifican la inflamación.
Esto explica por qué la reacción puede comenzar de forma muy rápida y,
en algunos casos, reaparecer horas después (reacción bifásica).
También existen mecanismos no mediados por IgE, menos frecuentes, pero
clínicamente relevantes:
- Por
anticuerpos IgG, como en algunas reacciones a medicamentos o anticuerpos
monoclonales.
- Por activación
del complemento, que ocurre con ciertos fármacos, medios de contraste o
aditivos como Cremophor®.
- Por activación
del sistema de contacto, generando bradiquininas, asociada más con
angioedema que con anafilaxia clásica.
Aunque la anafilaxia tiene múltiples vías posibles, todas comparten una
misma consecuencia: la liberación masiva de sustancias inflamatorias que
afectan todo el cuerpo y pueden poner en peligro la vida si no se tratan
rápidamente.
Mecanismos
No Inmunológicos (Activación Directa de Mastocitos)
Algunas sustancias pueden provocar anafilaxia activando directamente
mastocitos y basófilos, sin necesidad de anticuerpos ni complemento. Estas
reacciones, antes llamadas “anafilactoides”, se deben a fármacos como opioides
(morfina, codeína), vancomicina (síndrome del hombre rojo), algunos relajantes
musculares en anestesia y medios de contraste. También estímulos físicos como
el ejercicio, el frío o el calor pueden desencadenarlas en personas
susceptibles.
Es importante destacar que ciertos desencadenantes, como los medios de
contraste, pueden activar más de una vía al mismo tiempo, lo que dificulta
precisar el mecanismo exacto en el momento agudo. Por eso, el enfoque clínico
se centra en reconocer el síndrome anafiláctico y tratarlo de inmediato,
sin esperar a definir su causa específica.
Efectos
Fisiopatológicos en Órganos Diana
- Sistema
cardiovascular: La
vasodilatación intensa y el aumento de la permeabilidad vascular inducen
hipotensión, hipovolemia relativa y shock. Puede haber taquicardia,
isquemia, arritmias e incluso paro cardíaco.
- Sistema
respiratorio: El
broncoespasmo, el edema de la vía aérea superior y el aumento de
secreciones provocan disnea, estridor, tos y, en casos graves, obstrucción
de la vía aérea.
- Piel y
mucosas: Eritema,
urticaria, angioedema, prurito y síntomas oculares y nasales son comunes,
reflejando la extravasación de fluidos y la estimulación de terminaciones
nerviosas.
- Sistema
gastrointestinal:
Náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea resultan de la contracción del
músculo liso intestinal.
- Sistema
nervioso: La
hipoperfusión cerebral lleva a mareo, síncope o convulsiones. También
puede presentarse ansiedad intensa o sensación de muerte inminente, por
hipoxia o efecto directo de los mediadores.
En conjunto, esta liberación de mediadores explica por qué la anafilaxia
puede afectar tan rápidamente múltiples órganos y por qué su manejo debe ser
inmediato, independientemente del mecanismo subyacente.
Epidemiología de la Anafilaxia
La anafilaxia es un evento relativamente frecuente, aunque su verdadera
magnitud suele subestimarse. A nivel global, se estima que entre el 1.6% y el
5.1% de las personas experimentarán al menos un episodio en su vida. La incidencia
anual varía entre 50 y 112 casos por cada 100,000 personas-año, con cifras más
altas en niños menores de 5 años, especialmente por alergias alimentarias. En
urgencias pediátricas, representa hasta 1 caso por cada 1,000 consultas, y
entre 4.5 y 18 casos por cada 10,000 visitas generales.
Existe una tendencia clara al aumento en la incidencia, especialmente de
anafilaxia por alimentos y medicamentos, posiblemente asociada a cambios en la
exposición ambiental, prácticas alimentarias, automedicación y mayor
reconocimiento clínico. Sin embargo, las cifras pueden variar ampliamente entre
estudios debido a diferencias en criterios diagnósticos, metodologías, calidad
de los registros clínicos e incluso factores geográficos y culturales.
Los desencadenantes más comunes a nivel mundial se agrupan en tres
grandes categorías:
- Alimentos:
Principal causa en niños. Involucra leche, huevo, maní o cacahuetes,
frutos secos, mariscos y pescado.
- Medicamentos:
Incluyen antibióticos (especialmente penicilina), AINEs (como ibuprofeno y
diclofenaco), bloqueantes neuromusculares, opioides, quimioterápicos y
anticuerpos monoclonales.
- Picaduras de
himenópteros: Abejas, avispas, hormigas y avispones.
Otros desencadenantes relevantes son el látex (especialmente en personal
de salud y pacientes quirúrgicos frecuentes), factores físicos (ejercicio,
frío), medios de contraste, yodo y hemoderivados.
La distribución de estos agentes varía según la edad, el entorno y la
región, lo cual subraya la importancia de una evaluación individualizada en
cada paciente y contexto.
Tasa de Mortalidad y Factores de Riesgo
Aunque la anafilaxia es una emergencia potencialmente mortal, su tasa
de mortalidad global es baja, lo cual refleja el impacto del diagnóstico
precoz y la administración oportuna de adrenalina. Aun así, los
desenlaces fatales pueden ocurrir, especialmente por obstrucción de la vía
aérea (edema laríngeo o broncoespasmo severo) y colapso cardiovascular
con shock refractario y paro cardíaco. Este contraste entre su potencial
letalidad y la baja mortalidad real resalta el valor de la ventana
terapéutica.
Factores de Riesgo y Cofactores
No todos los pacientes tienen el mismo riesgo de presentar anafilaxia ni
de sufrir formas graves:
- Factores
de riesgo para desarrollar anafilaxia: Antecedentes de alergia, asma, condiciones atópicas (rinitis
alérgica, dermatitis) o trastornos de mastocitos (como la mastocitosis)
aumentan la probabilidad de sufrir una reacción.
- Factores
de riesgo para reacciones graves o fatales: El asma mal controlada es uno de los
factores más relevantes. También influyen enfermedades cardiovasculares,
edad avanzada, retraso en la administración de adrenalina, y uso
concomitante de fármacos como beta-bloqueadores o IECA, que
pueden interferir con la respuesta al tratamiento.
- Cofactores: No son desencadenantes por sí mismos,
pero aumentan la intensidad de la reacción o disminuyen el
umbral para que ocurra. Entre ellos están el ejercicio, el
consumo de AINEs, alcohol, el estrés agudo,
infecciones intercurrentes y factores hormonales como la menstruación.
Identificar estos elementos es clave para estimar el riesgo individual y
tomar decisiones clínicas informadas, como mantener un umbral más bajo para
el uso de adrenalina, prolongar la observación tras la crisis, y reforzar
la educación del paciente.
Presentación Clínica de la Anafilaxia
La anafilaxia suele iniciar de forma súbita, generalmente minutos
después de la exposición al desencadenante, aunque puede tardar hasta dos
horas. A menudo comienza con síntomas inespecíficos como prurito en palmas y
plantas, hormigueo peribucal, malestar general, estornudos, opresión toracica o
una sensación de muerte inminente, y puede progresar rápidamente a una
emergencia vital.
Compromiso Multisistémico
La anafilaxia se caracteriza por el compromiso simultánea o secuencial
de dos o más sistemas, con una expresión clínica que puede variar
considerablemente entre individuos e incluso entre episodios en el mismo
paciente.
Piel y mucosas (80–90%):
Urticaria (habones pruriginosos), angioedema (edema en labios, párpados,
lengua, genitales), prurito generalizado, flushing (enrojecimiento) y
síntomas nasales/oculares (rinorrea, lagrimeo, estornudos).
Sistema respiratorio (40–70%):
·
Vía
aérea superior: Edema
laríngeo, disfonía, estridor, disfagia.
·
Vía
aérea inferior: Broncoespasmo,
disnea, sibilancias, opresión torácica, hipoxemia, y en casos graves, paro
respiratorio.
Sistema cardiovascular (10–35%): Hipotensión, mareo, síncope, taquicardia (compensatoria), bradicardia
(rara, signo de gravedad), isquemia y colapso cardiovascular.
Una de las
complicaciones cardiovasculares que es importante reconocer se denomina el síndrome
de Kounis es una manifestación cardiovascular de la anafilaxia, en la que
la liberación masiva de mediadores inflamatorios desencadena espasmo
coronario, ruptura de placa aterosclerótica o trombosis aguda, generando un
síndrome coronario agudo. Puede presentarse con dolor torácico,
alteraciones del EKG e incluso elevación de troponinas, en el contexto de una
reacción alérgica. Se describen tres variantes: tipo I (espasmo coronario sin
enfermedad coronaria previa), tipo II (evento sobre una placa preexistente) y
tipo III (trombosis de stent coronario). Su reconocimiento es crucial, ya que
requiere tratar simultáneamente la anafilaxia y el evento isquémico sin
olvidar que algunos tratamientos para el infarto pueden empeorar la reacción
alérgica.
Sistema gastrointestinal (~50%): Náuseas, vómito, cólicos, diarrea, disfagia (por edema laríngeo).
Sistema nervioso:
Mareo, visión borrosa, confusión, pérdida de conciencia, convulsiones,
incontinencia, hipotonía, ansiedad intensa y sensación de muerte inminente.
Un dato crucial: entre el 10% y el 20% de los casos graves pueden
presentarse sin manifestaciones cutáneas, lo cual no excluye el
diagnóstico. Si hay compromiso respiratorio y/o cardiovascular tras la
exposición a un alérgeno, debe actuarse como anafilaxia. Esto respalda el uso
de los criterios diagnósticos NIAID/FAAN, que no requieren signos en
piel para confirmar el cuadro si otros sistemas están afectados.
Espectro de Gravedad
La anafilaxia varía desde formas leves y autolimitadas hasta
reacciones graves y potencialmente fatales. La presencia de compromiso
respiratorio y/o cardiovascular clasifica el evento como anafilaxia
grave, independientemente de la afectación cutánea. En estos casos, el
tratamiento inmediato con adrenalina intramuscular es obligatorio, sin
esperar confirmación adicional. Aunque existen sistemas de gradación como el de
Ring y Messmer, su aplicación práctica es limitada frente a la necesidad
de actuar con rapidez.
Evaluación Rápida (Enfoque ABCDE)
La anafilaxia y
el shock anafiláctico se consideran emergencias médicas que requieren del
enfoque ABCDE para su aproximación y manejo.
Ante la sospecha de anafilaxia, es esencial iniciar una evaluación
inmediata, al tiempo que se comienzan las intervenciones críticas:
- A – Airway
(Vía aérea): Evaluar
signos de obstrucción como estridor, disfonía, edema de lengua, labios o
úvula, o dificultad para manejar secreciones.
- B –
Breathing (Respiración):
Verificar frecuencia, esfuerzo respiratorio y saturación de oxígeno. Auscultar
sibilancias o disminución del murmullo vesicular. Valorar si el paciente
puede hablar en frases completas.
- C –
Circulation (Circulación):
Valorar pulso, presión arterial, perfusión periférica (relleno capilar,
color de piel) y estado neurológico como reflejo de perfusión cerebral.
- D –
Disability (Déficit neurológico): Evaluar nivel de conciencia con AVDI o Escala de Glasgow, y
respuesta pupilar.
- E –
Exposure (Exposición/Entorno): Buscar signos en la piel (urticaria, angioedema), retirar el
alérgeno si es seguro (p. ej., interrumpir infusión o retirar aguijón) y
prevenir hipotermia.
Tratamiento de Primera Línea: Adrenalina Intramuscular (IM)
La adrenalina intramuscular es el pilar fundamental y el tratamiento
de primera línea en todos los casos de anafilaxia, sin importar la aparente
gravedad inicial. Su administración no debe retrasarse en ninguna
circunstancia ante la sospecha clínica.
Mecanismo de acción
La adrenalina actúa de forma integral sobre los receptores adrenérgicos α
y β, contrarrestando los efectos fisiopatológicos clave de la anafilaxia:
- Receptores
α1: Produce vasoconstricción
periférica, lo que eleva la presión arterial, mejora la perfusión y
reduce el edema de mucosas, especialmente en la vía aérea superior.
- Receptores
β1: Aumenta la frecuencia
cardíaca y la contractilidad miocárdica, mejorando el gasto
cardíaco en estados de shock.
- Receptores
β2: Induce broncodilatación,
mejorando el broncoespasmo. Además, estabiliza los mastocitos y
basófilos, bloqueando la liberación progresiva de mediadores
inflamatorios.
Vía de administración preferida
La vía intramuscular en la cara anterolateral del muslo (músculo
vasto lateral) es la recomendada por su rápida absorción y eficacia clínica. La
vía subcutánea no se recomienda, especialmente en pacientes hipotensos,
debido a su absorción lenta y poco predecible.
Concentración y dosis
Se utiliza la solución de adrenalina 1:1000 (1 mg/mL). Las dosis
son:
- Adultos y
adolescentes (>12 años):
0.5 mg IM (0.5 mL).
- Niños de 6
a 12 años: 0.3 mg IM (0.3
mL).
- Niños
menores de 6 años o <25–30 kg: 0.15 mg IM (0.15 mL).
- Alternativa
pediátrica: 0.01 mg/kg
por dosis, sin exceder 0.5 mg por dosis.
Frecuencia de administración
La dosis de adrenalina IM puede repetirse cada 5 a 15 minutos si
no hay mejoría clínica o si los síntomas reaparecen.
Autoinyectores de adrenalina (AAI)
Los autoinyectores son dispositivos precargados para administración
extrahospitalaria. Existen presentaciones de 0.15 mg, 0.3 mg y en
algunos países 0.5 mg. El uso adecuado incluye:
- Retirar el
tapón de seguridad.
- Aplicar
firmemente en la cara anterolateral del muslo (incluso sobre la ropa si es
necesario).
- Mantener la
presión durante 5–10 segundos, según indicación del fabricante.
Barreras en el uso de adrenalina
A pesar de su eficacia, existe una infrautilización persistente
de adrenalina en el manejo de la anafilaxia, tanto en el entorno
prehospitalario como hospitalario. El temor a los efectos secundarios
(taquicardia, palpitaciones, temblor, palidez) contribuye a esta omisión, a
pesar de que dichos efectos son esperables, autolimitados y generalmente
benignos cuando se administra por vía IM.
Nunca lo olvide: Los riesgos
de no administrar adrenalina o hacerlo tardíamente —como la progresión a
shock, asfixia o paro— superan ampliamente los posibles efectos adversos
del fármaco. Por tanto, la adrenalina debe administrarse tan pronto como se
sospeche anafilaxia. No hay intervención más efectiva y segura.
Manejo del Shock anafiláctico refractario
Cuando la hipotensión persiste a pesar de dosis repetidas de
adrenalina intramuscular y una adecuada administración de líquidos, se
define un shock refractario. En este contexto, debe considerarse el uso
de adrenalina por vía intravenosa (IV), con la plena conciencia de que
esta intervención implica mayor riesgo y debe realizarse únicamente por
personal entrenado y en un entorno con una adecuada monitoria.
Adrenalina IV en infusión Continua
- Se recomienda
iniciar con 0.1 µg/kg/min, titulando cuidadosamente según la
respuesta hemodinámica.
- Requiere
monitorización continua de la presión arterial (idealmente invasiva) y
control electrocardiográfico.
- Esta es la
forma preferida de administración IV en anafilaxia grave, ya que permite
un ajuste fino de la dosis y una respuesta más controlada.
Adrenalina IV en Bolo
A la fecha de esta revisión no hay estudios sobre el rendimiento de las técnicas
de administración de adrenalina en bolos diluidos conocidos como “push dose
pressors”, “epi push” o “push dose
epinephrine“ sin embargo no
hay una contraindicación absoluta para intentar esta técnica en ausencia de bombas
de infusión u otros vasopresores.
- Su uso es controvertido
y de alto riesgo, reservado para situaciones extremas como paro
cardíaco inminente o establecido.
- Si se
utiliza, debe ser en dosis bajas y muy diluidas (por ejemplo, 10–20
µg en adultos, equivalentes a 0.1–0.2 mL de una solución 1:10,000).
- La
administración de adrenalina IV en concentración 1:1000 está absolutamente
contraindicada debido al altísimo riesgo de arritmias letales,
hipertensión severa e isquemia miocárdica.
Otros vasopresores
- Si a pesar
del uso de adrenalina IV y una adecuada reanimación con líquidos persiste
la hipotensión, puede considerarse el uso de noradrenalina en
perfusión continua.
- En algunos
casos, pueden utilizarse vasopresores alternativos como vasopresina, según
disponibilidad y perfil del paciente.
El paso de adrenalina IM a IV marca una escalada terapéutica crítica,
y debe hacerse con extrema precaución. Mientras que la adrenalina IM es segura
y efectiva en la mayoría de los casos, la administración IV requiere
experiencia y un entorno adecuado para evitar complicaciones graves.
Terapias Adyuvantes en Anafilaxia
Aunque la adrenalina es el único tratamiento capaz de revertir
rápidamente las manifestaciones potencialmente mortales, existen otras
terapias que pueden emplearse como adyuvantes, nunca como sustitutos,
y nunca previo a la administración de adrenalina.
Antihistamínicos
Bloqueadores H1
(difenhidramina, cetirizina, clorfenamina, hidroxicina): Útiles para aliviar
síntomas cutáneos como urticaria y prurito. Tienen cero efecto sobre
el compromiso respiratorio o cardiovascular. Se administran por vía oral, IV o
IM, una vez estabilizado el paciente.
Bloqueadores H2: (ranitidina,
famotidina): Se utilizan como complemento de los H1.
Se teoriza que podrían tener un efecto sinérgico sobre los síntomas cutáneos e
incluso sobre la respuesta hemodinámica, aunque la evidencia es limitada.
Corticosteroides
Fármacos como metilprednisolona, hidrocortisona o prednisolona
son de uso frecuente, pero su efecto es tardío, no útil en la fase
aguda.
Se administran para reducir el riesgo de reacciones bifásicas
(reaparición de síntomas horas después del evento inicial), aunque la
evidencia es débil y controvertida.
Aun así, su uso se mantiene en muchas guías, especialmente en:
·
Pacientes
con broncoespasmo persistente.
·
Casos
refractarios.
Glucagón
- Indicado en
pacientes que toman beta-bloqueadores, en quienes la adrenalina
puede ser menos efectiva.
- El glucagón
actúa mediante un mecanismo independiente de los receptores β,
estimulando la adenilato ciclasa y aumentando el AMPc.
- Se administra
por vía IV lenta para evitar náuseas o vómito:
- Adultos: 1 a 5 mg.
- Niños: 20–30 µg/kg.
- Puede ser
seguido de perfusión continua si hay respuesta clínica.
- Este
escenario destaca la importancia de revisar la medicación habitual del
paciente incluso en la emergencia, ya que puede modificar la
estrategia terapéutica.
Anafilaxia Bifásica
La anafilaxia bifásica o la reacción bifásica se define
como la reaparición de síntomas anafilácticos tras la resolución
completa o casi completa del episodio inicial, sin una nueva exposición al
alérgeno desencadenante. Este fenómeno plantea un reto clínico, ya que
puede tomar por sorpresa incluso después de un manejo adecuado y una aparente
recuperación total.
Frecuencia
La incidencia varía ampliamente en la literatura, con reportes
desde menos del 1% hasta un 20–25% de los episodios. Esta variabilidad
se debe a diferencias en definiciones, poblaciones estudiadas y tiempos de
observación. Sin embargo, las reacciones bifásicas que son clínicamente
significativas —es decir, que requieren nueva administración de
adrenalina— parecen ser menos comunes, estimándose en torno al 5%.
Momento de aparición
La segunda fase suele manifestarse entre 1 y 8 horas después de
la resolución de la primera, aunque en algunos casos ha ocurrido tan tarde como
a las 24, 48 o incluso 72 horas. La mayoría de estas reacciones ocurren
dentro de las primeras 6–8 horas, lo que ha influido en los tiempos de
observación recomendados post-evento.
Gravedad
La segunda reacción puede ser:
- Menos
grave
- Igual de
grave
- Incluso más severa que la primera.
Esto obliga a una vigilancia estricta en pacientes que hayan presentado un primer episodio severo.
Factores de riesgo
Aunque no existe un predictor único y fiable, se han identificado
algunos factores clínicos asociados a mayor riesgo de recurrencia:
- Retraso en
la administración de adrenalina durante el primer episodio.
- Necesidad
de múltiples dosis de adrenalina en la primera fase.
- Presencia
de hipotensión o shock en
el episodio inicial.
- Reacción
inicial grave, con
compromiso respiratorio o cardiovascular.
- Inicio
lento de los síntomas en
la primera fase.
- Anafilaxia
inducida por alimentos
(hallazgo inconsistente entre estudios).
- Presión de pulso amplia (diferencia entre presión sistólica y diastólica ≥ 50% de la PAS), como posible marcador hemodinámico de riesgo.
Consideraciones Finales
La anafilaxia es una emergencia médica tiempo-dependiente que no
admite demoras ni dudas. Su presentación clínica puede ser sutil o explosiva,
pero siempre representa un potencial riesgo vital si no se actúa con
rapidez y decisión. Aunque la adrenalina intramuscular es una intervención
sencilla, su baja tasa de uso en los primeros minutos del episodio
refleja una realidad preocupante: el déficit en el reconocimiento, el
abordaje estructurado y la toma de decisiones clínicas bajo presión.
En este contexto, el entrenamiento continuo de los profesionales de
la salud —tanto en escenarios prehospitalarios como hospitalarios— es un componente
esencial de la seguridad del paciente. Reconocer la anafilaxia en sus
diferentes formas, administrar adrenalina IM sin titubeos y anticiparse
a complicaciones como el shock refractario o la reacción bifásica,
requiere no solo conocimientos teóricos, sino habilidades prácticas,
entrenamiento en simulación clínica y toma de decisiones basada en evidencia.
Además, el entrenamiento no se limita a médicos. Enfermeros,
paramédicos, auxiliares y personal de primera respuesta deben estar
capacitados para reconocer signos de alarma, activar el sistema de emergencias
y administrar la primera dosis de adrenalina. En muchos casos, un solo
minuto puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
En un mundo donde la prevalencia de alergias y anafilaxia sigue en
aumento, donde los alimentos, fármacos y productos de uso común representan una
amenaza potencial, formar profesionales preparados, seguros y decididos es
una prioridad de salud pública. La anafilaxia no da segundas oportunidades,
pero el entrenamiento sí puede darlas a nuestros pacientes.
En Emergency Hacks
estamos construyendo una comunidad para los que no se conforman con lo básico.
Si quieres estar al tanto de nuevas publicaciones sobre atención
prehospitalaria, urgencias, trauma y cuidados críticos, te invitamos a
seguirnos en redes sociales y a dejarnos tu correo en el formulario de
contacto.
“Emergency Hacks Donde la urgencia se encuentra con la evidencia.”
Gracias por ser parte
de este movimiento que no deja de aprender, cuestionar y evolucionar para
salvar vidas con criterio y ciencia.
Emergency Hacks
“Donde la urgencia se encuentra con la evidencia.”
Educación, ciencia y criterio para salvar vidas.
Referencias
Shaker
MS, Wallace DV, Golden DBK, et al. Anaphylaxis – A 2020 Practice Parameter Update, Systematic Review, and
GRADE Analysis. J Allergy Clin
Immunol.
2020;145(4):1082–1123.
Cardona V,
Ansotegui IJ, Ebisawa M, et al.
World Allergy
Organization Anaphylaxis Guidance 2020. World Allergy Organ J.
2020;13(10):100472.
Campbell
RL, Li JT, Nicklas RA, et al. Emergency department diagnosis and treatment of anaphylaxis: a practice
parameter. Ann Allergy Asthma Immunol. 2014;113(6):599–608.
Simons
FE, Gu X, Simons KJ.
Epinephrine absorption in adults: intramuscular vs. subcutaneous injection. J
Allergy Clin Immunol. 2001;108(5):871–873.
Campbell
RL, Bellolio MF, Knutson BD, et al. Epinephrine in anaphylaxis: higher risk of
cardiovascular complications and overdose after IV bolus epinephrine compared
with IM epinephrine. J Allergy Clin Immunol Pract. 2015;3(1):76–80.
Brown
SG. The
pathophysiology of shock in anaphylaxis. Immunol Allergy Clin North Am.
2007;27(2):165–175.
Brown SG, Stone SF, Fatovich DM, et al. Anaphylaxis: clinical
patterns, mediator release, and severity. J Allergy Clin Immunol.
2013;132(5):1141–1149.
Simons
KJ, Simons FE.
Epinephrine and its use in anaphylaxis: current issues. Curr Opin Allergy Clin Immunol. 2010;10(4):354–361.
Dribin TE, Sampson
HA, Camargo CA Jr, et al. Persistent, refractory, and biphasic
anaphylaxis: A multidisciplinary Delphi study. J Allergy Clin Immunol.
2020;146(5):1089–1096.
Francuzik
W, Dölle-Bierke S, Knop M, et al. Refractory Anaphylaxis: Data From the European Anaphylaxis Registry. Front
Immunol. 2019;10:2482.
Lee S,
Bellolio MF, Hess EP, et al. Time of onset and predictors of biphasic anaphylactic reactions: a
systematic review and meta-analysis. J Allergy Clin Immunol Pract.
2015;3(3):408–416.
Simons
FE, Clark S, Camargo CA Jr. Anaphylaxis in the community: learning from the survivors. J Allergy
Clin Immunol. 2009;124(2):301–306.
Halbrich
M, Mack DP, Carr S, et al. CSACI position statement: epinephrine auto-injectors and children
<15 kg. Allergy Asthma Clin Immunol. 2015;11:20.
Sheikh
A, Shehata YA, Brown SG, Simons FE. Adrenaline for the treatment of anaphylaxis:
Cochrane systematic review. Allergy. 2009;64(2):204–212.
Kounis
NG. Coronary
hypersensitivity disorder: the Kounis syndrome. Clin Ther.
2013;35(5):563–571.
Campbell
RL, Bashore CJ, Lee S, et al. Predictors of repeat epinephrine administration for emergency
department patients with anaphylaxis. J Allergy Clin Immunol Pract.
2015;3(4):576–584.
Gaffney
LK, Porter J, Gerling M, et al. Safely reducing hospitalizations for anaphylaxis in children through an
evidence-based guideline. Pediatrics. 2022;149(3):e2021052371.
Sicherer
SH, Simons FER; Section on Allergy and Immunology. Epinephrine for first-aid management of
anaphylaxis. Pediatrics. 2017;139(3):e20164006.
Kemp SF,
Lockey RF, Simons FE.
Epinephrine: the drug of choice for anaphylaxis – A statement of the World
Allergy Organization. Allergy. 2008;63(8):1061–1070.
Lieberman
P, Nicklas RA, Oppenheimer J, et al. The diagnosis and management of anaphylaxis:
2010 update. J Allergy Clin
Immunol. 2010;126(3):477–480.


Comentarios
Publicar un comentario