¿Qué Hemos Aprendido de Hipovolemia en la Última Década? La Revolución de la Reanimación en Trauma
Alejandro Gómez MD
La hemorragia y la hipovolemia subsecuente continúan siendo una de las
principales causas de muerte prevenible en pacientes traumatizados y en
diversas condiciones médicas críticas. Si bien la comprensión absoluta de la
compleja cascada fisiopatológica del shock hemorrágico sigue en evolución, la
última década ha marcado un punto de inflexión radical en nuestro enfoque
terapéutico. Hemos trascendido la simple idea de "rellenar el tanque"
para adentrarnos en una era donde comprendemos y buscamos modular activamente
la respuesta molecular, inflamatoria y coagulopática desencadenada por la
lesión y la pérdida sanguínea. Esta revisión actualizada resume los avances
cruciales y los cambios de paradigma en el manejo de la hipovolemia, con un
enfoque especial en el paciente de trauma en los entornos prehospitalario y de
emergencia inicial.
Reconociendo el Shock: Más Allá de los Signos Clásicos
La evaluación inicial del paciente hipovolémico requiere ir más allá de
los signos vitales tradicionales. La histórica clasificación basada en la
estimación de mililitros perdidos ha demostrado ser imprecisa y poco fiable en
la práctica clínica individual. La hipotensión, aunque un signo crítico, es un
indicador tardío de descompensación; un paciente pálido, frío,
diaforético, taquicárdico y taquipneico no está "entrando" en shock,
está peligrosamente cerca del colapso irreversible.
El enfoque actual se centra en la detección temprana de signos de
hipoperfusión tisular:
- Alteraciones
sutiles del estado mental:
Desde ansiedad o agitación hasta confusión o letargo.
- Calidad
del pulso periférico: Un
pulso radial débil o ausente es un fuerte indicador de shock
significativo.
- Tiempo de
llenado capilar prolongado:
Mayor a 2-3 segundos indica vasoconstricción periférica y mala perfusión.
- Presión de
pulso estrecha: La
disminución de la diferencia entre la presión arterial sistólica y
diastólica ocurre tempranamente.
- Marcadores
bioquímicos (si disponibles): El lactato sérico elevado y el aumento del déficit de base
reflejan el metabolismo anaeróbico y la deuda de oxígeno acumulada.
Fundamentalmente, ahora entendemos el shock hemorrágico como el inicio
de un círculo vicioso conocido como la "Tríada Letal": Acidosis,
Hipotermia y Coagulopatía. Más recientemente, la Hipocalcemia se ha
añadido como un cuarto componente crítico (el "Diamante de la
Muerte"), dada su importancia en la contractilidad cardíaca y la cascada
de coagulación. Además, la endoteliopatía inducida por trauma, con daño
al glicocálix vascular, exacerba la inflamación, la permeabilidad capilar y la
coagulopatía, complicando aún más el cuadro. La reanimación moderna tiene como
objetivo primordial prevenir o revertir activamente estos componentes
deletéreos.
Evolución en la Administración de Fluidos: El Principio de "Menos
es Más" con Cristaloides
La práctica de iniciar la reanimación con infusiones rápidas y masivas
de cristaloides (ej., 1-2 litros de Lactato de Ringer o Solución Salina 0.9%)
ha sido reevaluada críticamente, especialmente en casos de hemorragia activa no
controlada. Si bien bolos pequeños y juiciosos (ej., 250-500 ml) pueden ser
útiles para evaluar la respuesta hemodinámica o como puente mientras se
consigue sangre, el uso excesivo de cristaloides es perjudicial:
- Diluye factores de coagulación y hematíes,
empeorando la coagulopatía y reduciendo la capacidad de transporte de
oxígeno.
- Puede aumentar
la presión hidrostática, potencialmente desalojando coágulos formados
("pop the clot").
- Contribuye a
la acidosis metabólica, especialmente la Solución Salina 0.9%
debido a su alta carga de cloro (acidosis hiperclorémica), que también se
ha asociado a lesión renal aguda.
- Empeora o
induce hipotermia si los fluidos no se calientan adecuadamente.
- Promueve el edema
tisular, pudiendo llevar a síndromes compartimentales (abdominal, de
extremidades) y disfunción orgánica.
Cuando se considera necesario el uso de cristaloides, las soluciones
balanceadas (Lactato de Ringer, Plasma-Lyte) son generalmente preferidas
sobre la Solución Salina 0.9% por su composición más fisiológica. Sin embargo,
el mensaje clave es la limitación estricta de su volumen total.
Hipotensión Permisiva: Un Pilar de la Reanimación Moderna
Integrado dentro de la estrategia de DCR, el concepto de hipotensión
permisiva busca evitar los efectos nocivos de la restauración agresiva de la
normotensión antes del control de la hemorragia. En pacientes con trauma
penetrante o hemorragia activa de torso/extremidades, sin evidencia de
trauma craneoencefálico (TCE) severo, el objetivo tensional es mantener una
perfusión mínima adecuada para los órganos vitales. Esto se traduce
generalmente en:
- Presión
Arterial Sistólica (PAS) objetivo de 80-90 mmHg.
- O la
presencia de pulso radial palpable.
- O un estado
mental adecuado (si es evaluable).
Esta estrategia busca minimizar el sangrado adicional y la hemodilución
hasta que se logre el control definitivo (quirúrgico o endovascular) de la
fuente hemorrágica.
Excepción Crítica: Trauma Craneoencefálico (TCE): En presencia de TCE significativo, la
hipotensión es extremadamente perjudicial para el cerebro lesionado. En estos
pacientes, la hipotensión permisiva está contraindicada. Se debe
mantener una PAS > 100-110 mmHg o una Presión Arterial Media (PAM)
> 65-70 mmHg (según guías locales y evaluación clínica) para asegurar
una adecuada presión de perfusión cerebral.
La Era de la Reanimación de Control de Daños (DCR)
DCR representa el cambio de paradigma más significativo. Es una
estrategia integral y multifacética diseñada para pacientes con hemorragia
masiva, cuyos pilares son:
- Control
Rápido y Efectivo de la Hemorragia: La prioridad absoluta. Incluye medidas directas (compresión,
torniquetes, agentes hemostáticos), manejo de fracturas (fajas pélvicas),
control de cavidades (sellos torácicos) y el transporte expedito a
capacidades quirúrgicas/intervencionistas definitivas (cirugía de control
de daños).
- Hipotensión
Permisiva: Aplicada como
se describió anteriormente (con la excepción del TCE).
- Resucitación
Hemostática: El corazón
de la DCR. Implica:
- Limitación
drástica de cristaloides.
- Administración
temprana y balanceada de productos sanguíneos: Idealmente, tan pronto como sea posible,
administrar componentes sanguíneos en ratios que se asemejen a la sangre
total para restaurar tanto el volumen como la capacidad de coagulación y
transporte de oxígeno. El enfoque común es una ratio 1:1:1
(Concentrado de Hematíes: Plasma Fresco Congelado: Plaquetas).
- Resurgimiento
de la Sangre Total: El
uso de Sangre Total Grupo O Baja en Títulos de Anticuerpos (LTOWB),
especialmente en entornos prehospitalarios y militares, está ganando
terreno por su simplicidad logística y por proveer todos los componentes
de forma fisiológica.
- Prevención
y Tratamiento Agresivo de la Tríada Letal (y el Diamante):
- Calentamiento
activo: Uso de mantas
térmicas, calentadores de fluidos, ambiente cálido.
- Manejo de
la acidosis:
Principalmente restaurando la perfusión y evitando fluidos acidificantes.
- Soporte a
la Coagulación:
- Ácido
Tranexámico (TXA):
Administración temprana (idealmente <1 hora, máximo 3 horas desde la
lesión) de este agente antifibrinolítico (ej., 1g IV) ha demostrado
mejorar la supervivencia en trauma hemorrágico. Es ahora un estándar de
cuidado.
- Reposición
de Calcio:
Monitorización y administración empírica o guiada de calcio intravenoso
para contrarrestar la hipocalcemia inducida por el shock y las
transfusiones masivas (citrato), esencial para la función cardíaca y la
hemostasia.
La Revolución Prehospitalaria: DCR "en la Calle"
Quizás el avance más impactante es la implementación de los principios
de DCR fuera del hospital. Sistemas de Emergencias Médicas avanzados, a menudo
en colaboración con servicios aéreos, están ahora equipados para:
- Administrar productos
sanguíneos (hematíes, plasma, y notablemente LTOWB) en el lugar del
incidente o durante el transporte.
- Administrar TXA
de forma rutinaria y temprana.
- Disponer de calcio
IV.
- Utilizar dispositivos
avanzados para control de hemorragia y manejo de vía aérea.
Esta capacidad de iniciar una resucitación hemostática precoz tiene el
potencial de mejorar drásticamente la supervivencia en pacientes con
hemorragias exanguinantes, especialmente aquellos con tiempos de transporte
prolongados.
Decisiones de Transporte: El Equilibrio Moderno
El viejo debate "Scoop and Run" vs. "Stay and Play" se ha transformado.
La meta sigue siendo el transporte rápido al centro de trauma adecuado
para el control definitivo de la hemorragia. Sin embargo, el tiempo
prehospitalario ya no es tiempo perdido. Se debe realizar un enfoque de "intervenciones
críticas durante la evacuación". Las acciones que salvan vidas y que
pueden realizarse sin retraso significativo deben implementarse: control de
hemorragia externa, manejo básico o avanzado de vía aérea si es necesario,
descompresión torácica, inicio de resucitación hemostática (si disponible),
inmovilización pélvica y prevención activa de la hipotermia. La decisión se
basa en la condición del paciente, las capacidades del equipo prehospitalario y
el tiempo estimado hasta la atención definitiva.
Lecciones Clave de una Década de Cambios
Nuestro entendimiento y manejo de la hipovolemia por hemorragia han sido
revolucionados. Hemos aprendido que la respuesta fisiopatológica es inmediata y
compleja, involucrando una interacción letal entre acidosis, hipotermia,
coagulopatía y disfunción endotelial. El enfoque terapéutico ha migrado
decisivamente desde la reanimación volémica indiscriminada con cristaloides
hacia la Reanimación de Control de Daños (DCR). Sus principios
fundamentales – control rápido de la hemorragia, hipotensión permisiva
(selectiva), resucitación hemostática temprana y balanceada con productos
sanguíneos, uso de TXA, y manejo agresivo de la tríada letal y la hipocalcemia
– definen el estándar actual. La capacidad de extender estos principios vitales
al entorno prehospitalario marca un hito en la atención del trauma. El objetivo
es claro: restaurar la perfusión y la hemostasia lo más fisiológicamente
posible, comprando tiempo precioso hasta el control definitivo de la fuente del
sangrado, y mejorando así las posibilidades de supervivencia de nuestros
pacientes más críticos.
En Emergency Hacks
estamos construyendo una comunidad para los que no se conforman con lo básico.
Si quieres estar al tanto de nuevas publicaciones sobre atención
prehospitalaria, urgencias, trauma y cuidados críticos, te invitamos a
seguirnos en redes sociales y a dejarnos tu correo en el formulario de
contacto.
“Emergency Hacks Donde la urgencia se encuentra con la evidencia.”
Gracias por ser parte
de este movimiento que no deja de aprender, cuestionar y evolucionar para
salvar vidas con criterio y ciencia.



Comentarios
Publicar un comentario